15 de abril de 2009

Morante de la Puebla en el diván (14 de Octubre de 2008)

Un simple repaso a su currículo debería ser suficiente para sacar conclusiones y recuperar al Morante 'total'Morante tiene un problema, varios. Empezando por él mismo y su filosofía del toreo y de la vida lo que le lleva a recelar del profesional para refugiarse en un entorno de supuesta confianza que a lo largo de su carrera se ha movido más que "un garbanzo en la boca de un viejo". Es una pura contradicción. Por un lado su halo bohemio contrasta con últimas elecciones de apoderados a sueldo ¿base?, cuadrillas de agradecimiento de servicios prestados -de cualquier tipo- o de apoderado asegurador de un monto por temporada que distorsiona la realidad de cotización en el mercado induciéndole a prodigarse en espectáculos -ya demasiados- de corte extraordinario (a contra estilo de su concepción artística). Tales corridas no dejan de ser un destajo antes que un gesto, un par de veces o tres en la vida y con argumentos de mayor fuste, que unos tras otros se van resolviendo en la prórroga el menos gris -a través de esfuerzos fuera de lugar en torero artista (largas de rodillas, banderillas, etcétera)- o terminando en fracaso. Tanto unos como otros sublimados con mentiras piadosas en la ponderación de los detalles geniales, pocos, dentro de un todo a llenar como son mano a mano, y más con seis toros en solitario; o atenuados al culpar a su entorno o -como siempre- al ganado a lidiar, a todos -los seis-, sin deslindar en la crítica sus carencias como la espada, sea bueno o malo el animal, para culminar, al menos, con la mayor discreción como matador de toros lo que el destino ha deparado en tarde de infortunio ganadero como la del domingo en Zaragoza.Su guerra, confusa, contra el sistema le llevó a hacerse empresa en el 2003 iniciando su vendetta de Sevilla a favor de Jerez a final de temporada para saldar tres cuartos de aforo y salvar los muebles con el rabo cortado al sexto tras la oreja protestada en el segundo. Toro sexto, ya en 2003, en el que hubo que calentar los tendidos con las banderillas (antes, 15.08.02, había roto el fuego en El Puerto cortando dos orejas espaciadas ente el primero y el quinto animal).Luego vendría una de las dos tardes absurdas de Madrid. La primera, el Domingo de Resurrección 2004 -consumando su cruzada contra Sevilla- provocó, días después, el cortar la temporada. La última, de agridulce recuerdo, en que, otra vez, se culpó al empedrado del fracaso. Fiasco indultado in extremis con su paso por la enfermería producto de la gallardía y amor propio y cortar una oreja en el sexto de esa Corrida de Beneficencia que absurdamente abordó -y gratis-, para, nuevamente salir tocado: ruptura con Rafael de Paula y cese de actividad. Es cuando la exclusiva de Sánchez Benito le hace reaparecer y los inicios no pueden ser más sui géneris; poco menos que un auto montaje, en Vista Alegre (Madrid) y mano a mano con El Pana. La corrida fue otro bluf; hubo de agotar los dos sobreros para cortar dos orejas cariñosas en el último. Pero el morantismo militante -otro de los problemas que no digiere ni asimila el torero y sus diferentes entornos que se han ido sucediendo, seleccionados exclusivamente por él- lo despachó con titulares de tal guisa: "El toreo inmenso de Morante";" El desgarro de Morante triunfó en Vista Alegre"; "Morante se puede contar sólo de una forma: dice el toreo como nadie puede decirlo"; "El arte de Morante entre luces de bohemia"; "Morante perfuma Madrid con su toreo de cante jondo". ¡Va Morante y se lo cree!; necesitaba, necesita -constantemente-, creérselo.Y de aquellos polvos estos lodos. Por un lado su estigma como genio, sus contradicciones entre la genialidad única como artista distinto y la productividad; la necesidad de hacer caja, de cualquier manera y condición, para enjugar la exclusiva que obró el milagro de su reaparición. Pan de hoy que tras lo de Zaragoza, y vistos los antecedentes, puede ser el hambre de mañana, hoy mismo, de ilusión en el torero y de ambición de un buen hombre como Sánchez Benito que habrá aprendido en sus carnes que la afición y estar metido por tal condición como ganadero y suegro de torero no tiene nada que ver con la profesionalidad. Un simple repaso a su currículo debería ser suficiente para sacar conclusiones que condujeran a recuperar, en competitividad con todo el escalafón, al Morantetotal, para que su personalidad de artista contraste más en liza con sus compañeros. Y su cotización y admiración, como tauromaquia casi única en su interpretación, fluctúe como incentivo con el devenir de sus actuaciones: es decir entrar en la normalidad para sobresalir en sus cualidades exclusivas como torero. No en balde sus mejores temporadas las cuaja al inicio de su carrera y hasta el 2.003, cuando se instala en la esperanza de muchos aficionados como torero de culto. Y en tiempos recientes la exitosa del 2.005 -una temporada normal de torero especial-; e incluso ésta de 2008 cuando, dentro de la anormalidad de la exclusiva, ha ido por derecho: en terna, compitiendo y triunfando o en mano a mano no forzados. Datos, reflexiones, para el diván de un torero excepcional, cuya condición tal, sólo es refutable desde el contraste, tarde a tarde, con sus compañeros en una carrera de fondo de normalidad profesional.

Sangre de otoño, la de Perera... (7 de Octubre de 2008)

La sangre de otoño, la de Perera sirve para financiar la “sangre de mayo”, de la película de GarciSangre de otoño, la de Miguel Ángel Perera. La épica, como la letra, sin sangre no entra. Y la hubo. Sangre de otoño: literal, la sangre que los toreros vierten en la cancha de Nadal por mor de su entrega y ambición, por mor de la obligación que los animales tienen de herir (defendiendo su territorio; los terrenos, axioma en tauromaquia) y de las invectivas de Eolo (un clásico en Las Ventas que como el turrón por navidad vuelve a casa cada jornada de festejo, tanto en primavera como en otoño). Viento y marea -alta, en los tendidos- que condiciona la lidia adecuada, aumenta el nivel del riesgo y minimiza tan grandioso espectáculo orillando su factor artístico, mediante su expresión creativa, jibarizándolo a la épica en que la sangre es visa de su autenticidad. Viento, inquilino permanente, al que Esperanza Aguirre da aire en movimiento continuo de desprecio, para no abordar su gestión. El viento, que no descompone la melena de la señora Aguirre, ¡no pega cornás, pero se las pasa mu cerca! Y la marea de una afición en pie de guerra por la hostilidad del abono y las inclemencias meteorológicas. Una tarde otoñal, depresiva, hosca, huraña y hostil con quien se le debía agradecimiento por ennoblecer una programación mediocre con el antifaz de una guinda y media, que dibuja con fidelidad un ambiente poco favorable, un ambiente que, si es consustancial a la idiosincrasia de la plaza madrileña, se agudiza más en octubre por el trágala (canción con que los liberales españoles se burlaban de los absolutistas en el primer tercio del siglo XIX).Por ello, cobra aún mayor importancia el anunciado gesto de Miguel Ángel Perera que, por los obstáculos a superar, se convirtió (primero) en gesta y (en definitiva) en heroicidad. Las canallas condiciones en las que tuvo que afrontar y desarrollar su reto le elevan a la máxima categoría como figura del toreo y le proclaman el mejor de todos -¡de todos!- en esta temporada. Estatus que esperamos sea reconocido en unanimidad y especialmente incremente las debilidades de la Presidenta madrileña, como evidenció en los casos de José Tomás y Cayetano en los días de confección de la pasada feria de San Isidro y adosados. También esperamos que, con el paso del tiempo, no quede, como está ocurriendo con las crónicas de urgencia, en la épica de dos cornadas y el gesto de salir de la enfermería primero y luego continuar toreando y matar al toro por derecho con un cornalón pronosticado como muy grave. Entre ambos pasajes hubo concepto, colocación y pureza de ejecución: toreo en estado puro y duro para imponerse a animales que no estaban por sumarse al triunfo del torero en cuanto les diera la mínima opción; mismamente como un sector del inhóspito coso. La sangre de otoño derramada por el conquistador extremeño del cetro en tauromaquia no debe mermar su categoría artística y creativa en aras exclusivas de la heroicidad, porque esta se argumenta en aquellos sólidos cimientos. Tres de octubre. Coinciden en el ruedo venteño la sangre de otoño, la de verdad: encarnadura de hule y cloroformo en un guiño permanente con la parca; y en los cines madrileños Sangre de mayo: de bolsitas de tinta china enmascaradas en el ropaje de atrezzo del figurineo. Ironías de la política, que no del destino, la sangre de otoño financiando la sangre de mayo. Sangre de mayo es la película de Garci a imagen y semejanza, a imagen, semejanza y encargo de Esperanza Aguirre. El único encargo de la Dama para con las sangres de otoño era hacer caja para amamantar caprichos de muchas sangres de mayo cinematográficas y teatrales.

El indulto de Barcelona (30 de Septiembre de 2008)

Para el torero suponía el tercer toro al que perdonaba la vida en su carrera, dos de corral (Salamanca y Madrid) y éste, que rasgaba el virgo, para él, de algo que blasona en cantidades industriales los currículos de otros compañeros. Fin de ejercicio de José Tomás que desde la épica tarde del 15-j en Madrid no había provocado un tsunami parejo.


El día anterior, en Barcelona, salieron toros de Zalduendo más bravos que los 'cuvillos'

José Tomás indultó un toro en Barcelona. ¡Será casualidad! en ciudad declarada institucionalmente antitaurina. El hecho absoluto, multiplica su valor relativo: Sucede en el epicentro inspirador de Perpignan y El Tinel; la cuna de Terra lliure (vientre de alquiler -negado a abortar-, ¡las vueltas que da la vida!, para alumbrar a ERC). La Barcelona que rechaza a los toros por "violentos". Aconteció donde se "contraindulta" a los niños para que hablen como 400.000.000 millones de personas y se le pegan tres puyazos carniceros a los comerciantes que pretendan rotular sus negocios en dicha lengua. La que hurta, con alevosía y nocturnidad, los archivos históricos ajenos. Ocurrió en el baluarte del seny; de los boixos nois que el sábado asaetearon -cual Toro de la Vega-, en espectáculo dantesco, a los pericos en la que era la fiesta de exaltación futbolera de "lo catalán", nodriza de la anhelada Selección Nacional de Cataluña. ¿Pero el toro fue de indulto?


Pues no hay nada escrito sobre requisitos, al margen de lo reglamentado y su interpretación. Pero vino de perlas a unos pocos y a muchos los dejó sectariamente en el cuasi anonimato. a) Por encima de todo José Tomás y Barcelona lo necesitaban. Para el torero suponía el tercer toro al que perdonaba la vida en su carrera, dos de corral (Salamanca y Madrid) y éste, que rasgaba el virgo, para él, de algo que blasona en cantidades industriales los currículos de otros compañeros. Fin de ejercicio de José Tomás que desde la épica tarde del 15-j en Madrid no había provocado un tsunami parejo. Y la tomatosis que necesita retroalimentarse para tener reservas en el largo invierno e ir diseñando la hoja de ruta de la próxima temporada negando la mayor: ser aficionados. Barcelona termina una temporada de más sombras que luces en cuanto a asistencia, empezando por la falta de fortuna la tarde de apertura con un José Tomás sin suerte, y por lo tanto sin brillar. Pero Barcelona no atrae, por carteles redondos y remataos, por toros y toreos lucidos que pasen por su coso si no se anuncia el de Galapagar, pase lo que pase. Es más, el día anterior en Barcelona salieron ejemplares de Zalduendo mucho más bravos que los "cuvillos" del domingo. Y Fundi y Juli estuvieron no menos bien que su compañero, pero no había clímax. El mismo JT estuvo mucho más importante, por todo, la primera tarde de Madrid. Pero era Barcelona -que es "bona si la bolsa sona"-, su final de temporada y era muy importante provocar, a la mínima, terminar así y con José Tomás. b) Eclipsó de forma deliberado otros acontecimientos importantísimos que se habían sucedido en los últimos días, en un mes de septiembre revelador para calibrar el sito de los toreros. Incluso en ese mismo fin de semana del "indulto de Barcelona" hubo en Nimes dos gestas de superior calibre como las encerronas de seis toros de Juli y Castella saldadas en triunfos históricos. También Perera, todo el año y recientemente en Valladolid -"se montó" en JoséTomás, como en Cuenca- Salamanca, Murcia y Albacete. Luego vendría Logroño ¡coño!, con el toro que sale allí, y el próximo viernes, como colofón, la gesta de la temporada del torero del año: seis toros, de una tacada, en Las Ventas. Para muchos que sintetizan y simplifican el toreo a un solo protagonista es lo que importa e interesa. El resto se desprecia y se procura que no haga sombra o quite protagonismo. ¿Pero el toro fue de indulto? No lo sé -o sí-. Lo que sí tengo claro es que Idílico ha colmado, en el tiempo de descuento, los objetivos de crear un cordón sanitario entre la figura de José Tomás y el resto de la Tauromaquia (que no sólo del escalafón de toreros), contraindultada en un ejercicio de ceguera. ¡Enhorabuena! El toro fue muy movido y el torero estuvo sensacional. El mérito fue del espada que con su actitud, gallarda y artística, provocó en el público indultarle a él de matarlo, y asegurarse todos -sin pasar por el fielato de la "suerte suprema"- el triunfo al máximo: dos orejas y rabo (lo de simbólico pertenece a la letra pequeña que sólo se escudriña a instancia de parte según convenga) y en Barcelona, que administrativamente es plaza de primera, con afición en crisis, y toro claramente en recesión asemejándose mucho al de Murcia, Salamanca, Valladolid, etcétera. El indulto del toro en España es una subversión de valores, la prueba es que siempre va en collera con los máximos trofeos (lo de simbólicos, quedó escrito, es carácter menudo) que se conceden a su lidiador. De tal guisa se colige que el indulto del animal es, en instancia superior, un premio -con plus supremo- al torero. En México hace tiempo se dieron cuenta de la mandanga de muchos matadores habilidosos y técnicos para dosificar las fuerzas de un animal que, supuestamente agresivo, tiene en su motor su mayor virtud y que obligarle (torear) podría griparlo- aflorando su mansita condición-, para acompañarle a media altura buscando su durabilidad como complemento, agradecido, a su docilidad bondadosa; gestionando los tiempos hasta irse haciendo el alipendi y no matarlo, provocar los avisos y la catarsis del público en pos del triunfo de todos y, con la presidencia presionada, pañuelo naranja; toro de futuro incierto, al albur de lo que decida íntimamente el ganadero -nunca contará la verdad de sus intenciones-, y premio gordo al matador ¡por no matar!. En México el lidiador que provoca por parte del público el indulto del animal es condecorado con galones de teniente general en vez de "capitán general": dos orejas. Punto. De tal manera en las grandes faenas de México, el torero no marea la perdiz y se va detrás de la espada, por si fortuna comparece, para conseguir los máximos trofeos ¿verdad, Enrique Ponce?

Nadie es perfecto (9 de Septiembre de 2009)

Morante y su mecenas han tenido que aceptar a la trágala los 6 de Zaragoza para cumplir objetivos

Pronto y en la mano. Así lo ha entendido Miguel Ángel Perera, como, por otra parte, han hecho siempre las grandes figuras de todas las épocas. El anuncio de su encerrona en Madrid, la víspera de cerrar temporada de la misma guisa en Zafra (Badajoz) y tras haber pasado por Sevilla, en San Miguel, después de una temporada cuajada de éxitos arrolladores de pitón a rabo, de Olivenza a Dax (indulto de un toro de Victoriano del Río), por ahora retrata la pasta de figura importante -ambicioso dentro de la humildad y confianza ciega en sí mismo- del extremeño. Además, supone un balón de oxigeno para el atribulado inquilino de Las Ventas que como su ¿ex? socio Ramón Calderón ha estado toda la primavera especulando con una gran feria de Otoño, con El Cid y El Juli como Rodolfo Palentino con CR-7 para que luego le digan que nones, además, los Villa y Cazorla del escalafón, en hábiles maniobras -ambas- de distracción, el uno por su condición de mentiroso compulsivo y el otro -en el tipo de la casa- para asegurarse (por si no lo era seguro) la prórroga de señáEsperanza, que en materia venteña sólo sabe bailar este cha-cha-chá. Pero nadie es perfecto. Y Perera, tampoco. Nadie le va a pedir que termine en la devaluada feria de San Lucas en Jaén que, al paso que vamos, va a tener que contradecir al ministro Corbacho y aliarse con el oficialismo zapateril para contratar mano de obra en origen.
De anunciarse, hubiera conseguido el cum laude, pero bastaba con el 10, que hubiera supuesto su -seguro- triunfo y penúltima apoteosis en Zaragoza (plaza y feria de primera) por El Pilar. Y escribo penúltimo, porque con las bondades del clima extremeño, su broche podría haberse post puesto una o dos semanas y considerase festejo extraordinario en vez del gran reclamo de una feria más de plaza de tercera. Es lo que ha venido haciendo Enrique Ponce año tras año, salvo excepciones puntuales y por ocasiones fortuitas, o como, desde hace unas temporadas, si empieza en tierras extremeñas (Olivenza) pero no comparece en Castellón; porque nadie es perfecto
Salvando las distancias, es lo que ha hecho Pepín Liria para su despedida definitiva (12 de octubre) en el intento de rebañar al máximo las fechas posteriores al cierre oficial de la feria de Murcia, aunque en Zaragoza no han estado por la labor por que los designios de los empresarios son inescrutables y ni el torero ni Zorita son del todo perfectos. Ni siquiera el empresario de Zaragoza lo es al sacarse de la chistera un nuevo atracón de 6 toros para Morante de la Puebla con los abundantes precedentes y el inmediato de los tres toros en El Puerto donde ni el cantaor le insufló aire suficiente para no tener que parar y reponer en la enfermería antes de pasar por la ignominia de un boca a boca de un ayuda de mozo de espadas.
Tampoco son perfectos el torero de La Puebla y su mecenas apoderado, que han tenido que aceptar el trágala para cubrir objetivos. Ni supongo serán perfectas las medidas que se tomen en cuanto a dotaciones de bombas de oxígeno y contingente de bomberos para prever hechos como los de El Puerto o apagar las llamaradas del habano que el torero necesita como elixir para, relajado, ensimismarse en su concentración, y sacar lo mejor de su alma, instrumento con el que primorosamente torea. Lo mismo se puede decir ("nadie es perfecto") de Curro Vázquez, apoderado de Cayetano y que constituye la envidia de todos los toreros que reprochan a sus apoderados que no les cuiden como lo hace el de Linares con el pequeño de los Rivera toreros.
Cayetano, en maniobra maestra de su tío -fecha, abolengo del festejo, ganadería, cartel y, importante, sobreros- demostró en Madrid, el día de su confirmación, que está preparado para competir en Champions y no jugar la Intertotto, y así lo hizo en Málaga (1ª andaluza) en la que rebasó por el capote de paseo a Ponce y José Tomás. Sin embargo, sus numerosos éxitos no repercuten por su cuidado entre algodones mientras es de los que, después del de Galapagar, encabeza el escalafón en siniestros, algunos de chapa y pintura y otros muy serios como el de Palencia, que no deja de ser una plaza de segunda.