1 de marzo de 2010

El Juli: la disidencia

Vive Cuba, varias décadas, una vomitiva dictadura que la progresía internacional atenúa cuando no exime, como gran parte de la española.
Tanto ha tirado de la soga, el “castrismo”, que a los numerosos muertos anónimos, víctimas de la tortura —amparados en el silencio del oficialismo diplomático de los regímenes de izquierdas—, el último, Zapata, ha puesto en el escaparate la faz más tenebrosa de Fidel, Raúl y su cuadrilla de banderilleros, picadores y matarifes.

La disidencia clama…en el desierto. Moratinos no estás ni se le espera. Zapatero, como con la crisis, llega tarde, o nunca, y los medios de comunicación españoles son un canto a la pusilanimidad. Del pancismo al fascismo intelectual, solo hay un paso; y muy corto. Los del “no a la guerra” (la de Irak, porque la de Afganistán la entienden como los “geyperman” de la Chacón, o la de “las galaxias” de la Pajín), el sindicato de la “zeja” y demás subalternos —sindicatos, ecologistas coñazo, etc. — están en la cámara por el calor.

Sin el dramatismo, la tragedia, de la abyecta dictadura cubana, la tauromaquia actual vive, de forma larvada, una dictadura oligopolista formada por gran parte de sus profesionales y un extraño mestizaje de autotitulados aficionados que lideran los “sensibles” del “ahe” —duende-, y los “borjamari” del silencio: “silencio y duende”. En el punto de mira, “El Juli”.

“El Juli” es la disidencia. La trasgresión de lo hipócrita, de lo “políticamente correcto”. El becerrista que eclipsaba figuras, que cobrara un millón de pesetas por exhibición, que se tuvo que refugiar en México por el pecado de su precocidad para no ralentizar su fulgurante carrera. El que rindió homenaje a Madrid en su despedida de novillero, a plaza llena, sin la espada de madera del abono, triunfando con un Victorino y un vendaval mayor de los que meteorología anunció para estos días.

Diez millones tenían la culpa de su contratación una vez hecho matador. El flotador al que se asió Ponce ante la marejada José Tomás allá por los 98,99, que al final fue clama chicha hasta la bajamar del 2002 en la “tocata y fuga” del de Galapagar.

Torero de equipo, en el quinquenio de reflexión del “new mosnter”, colideró, con generosidad, los años recientes más esplendorosos y prolíficos de la tauromaquia de hoy: el trienio 2004-2006.

En plena juventud, maduro, en sazón, no se le caen los anillos en abrir carteles y en los principales cosos, ser escrupuloso en abrir encastes en los gestos de corridas solitarias de seis toros o mano a mano, desempolvando del olvido encastes míticos como el de Santa Coloma.

Al que Sevilla le debe una Puerta del Príncipe, porque optó por la de la enfermería. Al que Madrid exigió, como nunca en la historia, para franquear su Puerta Grande ante la doble moral de un público , aparentemente entregado, pero que no obligó a dimitir , de por vida, al presiente de la corrida, como sucedió con el tal Panguas cuando otorgó “el rabo” a Palomo en el año 72.
El héroe de Bilbao con cornada de espejo fresca en su rostro.

Volvió, El Juli —la disidencia de esta tauromaquia de diseño — a Vista Alegre. Con la raza que ya había destilado hace años, cuando su juventud le impedía asimilar la cerrilidad ajena, y terminar cortando un rabo. El sábado tenía que revalidar, sin nada que le quede por demostrar, pero lo hizo.

El Juli marca una época. Que es distinto que un periodo y sus modas elijan a un torero. Es la disidencia. Por San Isidro la dictadura venteña volverá a exhibir sus fauces ávidas de carnaza en esa extraña mezcla del sol y la sombra. La alpargata y el charol. El agreste vello del descamisado y la corbatita de Hermés.

Todos contra El Juli. “Triunfa y revienta…los”.

22 de febrero de 2010

Jesulín y el toreo mediático

Jesulín no ha reaparecido el sábado en Vista Alegre. Se dañó un brazo, el izquierdo, el jueves mientras ayudaba a afeitar un toro en el mueco para matarlo y ultimar su preparación. Dándolo por bueno, cuando menos se antoja imprudente. Y cínico, pues alguien dirá, y no jocosamente, que el toro tiene peligro no solo afeitado sino enclaustrado en el angosto mueco para justificar lo injustificable: su manipulación para las corridas.

No hay por qué dudar de la veracidad de la lesión ni la honestidad del equipo médico que firma el parte, aunque lo del “partecito” es moneda de uso común y breviario de cabecera de la picaresca taurina. “Tanto va el cántaro a la fuente…”

Tampoco es mentira que el viernes se llevaban vendidas poco más de 1.000 entradas par el acontecimiento. Y, según fuentes oficiosas, el apoderado del torero mantuvo, es misma mañana, una vez producida la lesión, un vivo interés por la marcha de la taquilla y honda preocupación por la repercusión en los honorarios del torero.

Hay precedentes. Ya era torero polémico y mediático cuando sufrió el accidente en septiembre de 2001. En su reaparición en 2003 en Olivenza, con Morante y El Juli, llenó y días mas tarde en su tierra, Ubrique. Pero llegó Castellón, tierra que quiere, de siempre, al diestro y lo acoge como castellonense consorte, que ya lo era. Y la cruda realidad: algo más de media plaza con Javier Conde y Rivera Ordóñez, ya empezaban los empresarios a buscar lo mediático. Días más tardes en El Puerto, medio aforo, también con Rivera Ordóñez.

No hay mal que por bien no venga. Sirva esta novela, fabulándola, para extraer la moraleja: el toreo está lleno de tópicos y tretas. Uno de ellos, y martingala de los empresarios, es juntar repetitivamente en un cartel cerrado a tres toreros que por sus circunstancias personales y sentimentalmente azarosas creen que le van a llenar la plaza. El invento de los mediáticos, funciona, y muy bien, donde no hay toros, o la mínima afición.

Jesulín mandó en el torero como pocos lo han hecho en los últimos 50 o 60 años. Su cabeza, su valor, su temple, su técnica le llevó a esos lugares de privilegio solamente reservado para unos, muy, pocos escogidos. Se puede discutir su rotundidad cuando afirma que “en la actualidad no hay ningún torero que posea el tirón que yo tuve”.

Lo que es irrefutable es que es pasado, mucho
Y sí tiene razón cuando proclama solemne que “Ganaría más vendiendo exclusivas que toreando”

Pues ¡hala!, a la faena. Razón tenía el periodista Carlos Crivel cuando anunció, en el otoño invierno su reaparición: “¡Oiga, y ¿a usted quien le ha llamado?!”... del toro, se refería.

19 de febrero de 2010

“El Palacio de Vista Alegre es, ante todo, una plaza de toros”

José Antonio Martínez Uranga (Chopera) y su hijo Manuel Martínez Erice recuperan la segunda plaza de Madrid (la carismática “Chata” de Carabanchel) para su I Feria de Invierno.

Pedro Javier Cáceres: ¿Por qué toros en invierno?
José Antonio Martínez Uranga.-Pues y ¿porqué no?

Siendo empresario de Las Ventas, que es el “poder” ¿Cómo les dio por enredar? Y más, a una docena de estaciones de metro, gestionando otros cosos, varios, como Zaragoza, también a cubierto.
.-Fue a raíz de los negros nubarrones que amenazaban a los toros en Barcelona. Estudiamos la posibilidad de hacer algo alternativo como recuperar una plaza tradicional, emblemática, como Vista Alegre, y que reúne todas las condiciones para dar espectáculos en cualquier época, pero sobre todo en invierno, y que como tal plaza de toros está nada utilizada. Eso me daba pena. Es, por encima de todo, una plaza de toros.

El comienzo ha sido discreto. Bien es verdad que la corrida de rejones de apertura era como un “verso suelto”….
.- Sí. Estaba muy desplazada, esta corrida. Hemos dudado mucho y no hemos tenido libertad de fechas por los compromisos del Palacio con el baloncesto. Aunque empezamos a madurar la idea en octubre el tiempo ha ido muy deprisa. El año que viene buscaremos una mayor concentración de espectáculos y su homogeneidad.

¿Cuáles son las expectativas a 48 horas de lo que es la feria “concentrada”?
.- Buenas. A pesar de las condiciones adversas como la climatología. Cierto es que en la plaza se está como en casa, pero el problema es como les convences para que salgan de la suya. Esperamos tres llenos, o casi llenos, el sábado con Jesulín, Rivera y El Cordobés y el fin de semana siguiente. Y una entrada razonable el cartel de toreros jóvenes emergentes que reclaman un puesto en el escalafón y van a tener su oportunidad. Tenemos un índice par ser optimita y es que la televisión está encantada de la respuesta del público con los abonos “caseros” eso indica que la feria interesa, ahora hay que sacar de casa a los aficionados y que “haya gente p’ a tó”…

Habla de próximas ediciones. Está convencido que se irá consolidando la Feria de Invierno, o es voluntarismo puro. ¿Dependerá del éxito o fracaso de esta “opera prima”? ¿De su rentabilidad, empate o ruina?
.- En la vida todo está a expensas de un éxito o un fracaso. Nuestra voluntad es seguir, y así va a ser. Tenemos un contrato firmado por diez años.

Cuando se anunció la ida, sorprendió. Y provocó recelos en los sectores más conservadores de la prensa y el núcleo asociativo de aficionados y abonados de Las Ventas que veían como una competencia desleal entre ambos cosos ¿la Comunidad, propietaria de la Monumental les hizo alguna observación o puso reparos?
.- No. La Comunidad fue la primera que supo de nuestro proyecto. Entendió que la idea es complementar la oferta en una época que no hay toros en Las Ventas. Así en esta I Feria de Invierno los abonados de “Madrid” han tenido preferencia como los socios del R, Madrid de baloncesto. Y aunque en nuestro contrato no está escrito, ni en ningún lado, nuestro compromiso es que mientras que estemos en “Madrid” solo habrá toros en V.A. en invierno, nunca coincidirá ni será competencia, un complemento.

¿Y…?
.- ¿Cuándo no estemos en Las Ventas? Pues ya se verá. En cualquier caso, en la antigua y carismática “Carabanchel” siempre se programaron festejos por San Isidro y en septiembre, octubre.

En los carteles se plasman acontecimientos como la reaparición de Jesulín de Ubrique, pasado mañana, y dos carteles cuajados de grandes figuras para el fin de semana siguiente: Juli, Perera, Manzanares, Morante, Cayetano, Talavante…Incluso al principio se habló de Ponce, Castella, etc.
¿Cuál ha sido la colaboración de las figuras del torero para arrancar la “aventura”?
.-Nosotros hemos hablado con todos. En principio acogieron la idea como buena y novedosa. Según llegaba la “parte seria” empezaron a aflorar las dudas y los miedos. Que ¿Qué iba a pasar? ¿Cómo respondería el público a esta novedad? Las figuras tienen temores más allá del peligro del toro, como que la plaza no se llene razonablemente cuando están anunciados. Eso, por ejemplo, es lo que me transmitió Castella, que tiene la voluntad de estar el año que viene, pero este año…Luego está el tema de la campaña americana. Cuando nos pusimos a diseñar esta feria la temporada en América estaba hecha y había muchas interferencias entre unas cosas y otras (baloncesto y compromisos de los toreros) para conciliar fechas. La disposición de todos ha sido positiva, pero, por todo, no ha sido fácil.

Con este elenco el presupuesto será alto
.-Sí. En “el toro” seguimos hablando en pesetas. Ahora mismo estaba echando así unas cuentas por encima sobre el seguimiento del presupuesto previo. Yo calculo que va a rondar los 250 0 300 millones de pesetas.

La TV. Que importancia tiene. Han sumado ustedes la colaboración de patrocinadores ¿parecía impensable hace poco encontrar “esponsors” para los toros? ¿Es el futuro para la “sostenibilidad” del sector?
.-La TV es importantísima. El futuro de los toros (con unos cánones abultados y unos honorarios, siempre al alza, en los toreros y los ganaderos sin poder subir las entradas) está en la TV. Siempre que el grueso sea en la modalidad de PPV. Más en abono que espectáculo suelto. La prueba es que Canal Plus apostó por ello y cuando puede expande. Este año V.Alegre y Valencia. Lo de los patrocinadores es muy importante, también. Pero para ello tiene que haber un reclamo, y como Las Ventas hay pocos. Nosotros hemos aprovechado esa inercia y las sinergias aplicadas favorecen a ambas.

Otro molde roto en ámbito tan conservador y reprimido a la hora de invertir ha sido la campaña de publicidad de esta I Feria de Invierno…
.-Bueno, aquí está todo inventado. Pero, es cierto que la campaña ha sido rompedora. En soportes y en diseño. Lo de los autobuses, la televisión, etc. A lo mejor se han cometido algunos errores como los nombres de los toreros todos juntos y en letra muy pequeña, pero queríamos dar imagen de feria, de abono. “Vender”, toros en invierno y en V.A., un coso moderno, cómodo y funcional que, repito, es plaza de toros. Sin duda habrá que corregir cosas, pero hemos dado un paso importante en lavarle la cara a la publicidad taurina.


PERFILES

José Antonio Martínez Uranga, San Sebastián 1933.
Decano de los empresarios taurinos. De una estirpe (Chopera) de empresarios que, en muchos años, en sus dominios “no se ponía el sol”. Ni en plazas de España, Francia y América, ni en la amplia baraja de primeras figuras apoderadas por la familia. Todos licenciados universitarios, la dinastía que fundara el “abuelo” Severino tuvo su continuidad con sus hijos Pablo y Manuel y su expansión con la incorporación de los hijos de ambos: Manolo y Jesús, respectivamente, y Javier y José Antonio. Luego las dos “colleras” irían por separada y sucesivamente los hijos. La actual generación (4º) a la que pertenece Manuel Martínez Erice. La mercantil es Taurodelta S.L.

“Chopera”, familia.
Proviene el seudónimo del “abuelo” Severino Martínez. Propietario de una cuadra de caballos hizo sus primeras armas como empresario en Pamplona en el San Fermín “chico” allá por los “años” 20. Su forma de saciar la sed pidiendo un “chop” de cerveza derivó al sobrenombre. Al separarse la 3º generación, Manolo y Jesús serían los “Chopera” y J. Antonio y Javier los “Choperitas”, “Choperas chicos” o “J.J.”. A la muerte de Manolo y sucederle su primo J. Antonio en la gestión de Las Ventas (tras la etapa de “los Lozano”) quedándose como patriarca familiar él y sus sucesor como los de Manolo son “Choperas” sin distinción de diminutivos.

Vista Alegre, Carabanchel (Madrid)
El “Palacio” se erige sobre el solar de la antigua plaza de toros, que estuvo situada en dicho lugar desde 1908 hasta su demolición en 1995. Conocida como La Chata, era la segunda plaza de Madrid que servía como trampolín a novilleros (la Oportunidad) y toreros jóvenes emergentes y en ocasiones refugio de grandes figuras que se habían quedado fuera de Isidro.
El actual inmueble multiusos se inauguró en el 2.000 y su primer espada fue Curro Romero.
Se trata de una construcción cubierta y climatizada. Su capacidad es de 15.000 personas. En la parte inferior consta de dos mil plazas de aparcamiento y un centro comercial de 10.000 metros cuadrados.

I Feria de Invierno
Sábado 20. Toros de Algarra. Jesulín de Ubrique (reaparición), Manuel Díaz “El Cordobés” y Rivera Ordóñez.
Domingo 21. Toros de Zalduendo. Rubén Pinar, Miguel Tendero y Javier Cortés (alternativa)
Sábado 27. Toros de Garcigrande. “El Juli”, Manzanares, Perera.
Domingo 28. Toros de N. del Cuvillo. Morante, Cayetano, Talavante.
Todos los festejos comenzarán a las 18.00 horas.

16 de febrero de 2010

Goya (los) y “Los Toros”

A estas horas, que escribo estas líneas, y a pesar de la crisis, con los mismos fastos a que nos tiene acostumbrados la progresía de impostura, con el dinero de todos nosotros (financiación del cine español y su Academia —vía, cuantiosas subvenciones — y TVE, que aporta con “pólvora del rey” cuantiosos recursos a la causa) se estará celebrando la “Gala de los Goya”.

La edición actual se presume tranquila. Nadie barrunta soflamas de “no a la guerra de Afganistán”, “no al aborto”…libre. Ante la crisis, tampoco se prevén mensajes de “no a la burocracia ociosa”: el despilfarro de ministerios inútiles (entre ellos el que les acoge) y la insostenibilidad de más de una treintena de canales de televisión pública y otros pocos de radio de todo signo y color. En definitiva “no al aparato” ni tampoco un “si a elecciones anticipadas” para que el pueblo (y no el gobierno ni el Estado) ante la incapacidad de la política para ir fintando esta ruina sea quien se pronuncie y elija quienes crean depositarios de su confianza. Por que esta crisis, además de financiera y económica, es sobre todo de credibilidad y fiabilidad: confianza.

Menos se intuye muerdan la “mano que les da de vagar”, ni la ubre “zapateril” que succionan con fruición mientras millones de familias españolas están en el umbral de la pobreza si es que no lo han franqueado ya.

Colijamos que ni un reparo a que jerifaltes y políticos en vez de alargar su vida laboral, la mermen. Y que con el período más corto posible disfruten, en el futuro, de una pensión al máximo y vitalicia.

Son los “Goya”. La ceremonia del cine y de la confusión. Pero todos haciendo piña en defensa de su demagógico colectivo emitiendo un mensaje industrial y cultural de prosperidad que no se corresponde con la realidad. Pero ya lo dijo “El Pipo”: “el pueblo es tonto y traga”. Al “trágala”, pero traga.

El pasado miércoles se presentaron los carteles que dan cuerpo a uno de los acontecimientos más universales que más y mejor optimizan la imagen de España; “in and out” (“on de World”): la Feria de Abril en Sevilla.
En poco más de un centenar de metros cuadrados, más o menos 50 sillas de tijera sobriamente vestidas, un puñado de periodistas especializados de la ciudad y periferia, excelentes todos y generosos en la asunción de “comparsas”, y una decena de cámaras “ng” se desarrolló el acto que duró ¡7 minutos!.

La mentira del cine (algunos premios Goya prestigian trucos de especialistas, efectos especiales, caracterización, decorados, maquillaje, etc.) y su mendicidad, como consecuencia de su indigencia industrial por su baja calidad, emitió, en “su noche”, señales positivas.

La verdad de la Tauromaquia (sin extras, ni dobles, sin tinta china por sangre vital borboteando) en uno de sus exponentes más identitarios, su cutrez.

La Gala de los Goya fue, como cada año, la sublimación de la falacia pero cumplió sus objetivos con “premeditación, alevosía y nocturnidad”. Y cierto glamur de atrezzo y alfombre verde. Estaban casi todos. La inmensa mayoría mediocres.

La presentación de la feria de Sevilla, como día antes Las Fallas, o la novedosa feria de Invierno de Vista Alegre, o sucesivamente San Isidro o San Fermín, fue un acto más endógeno que intimista, de ahí sus ribetes de clandestinidad.

No había nada que decir que no se supiera. Menos, ¡que preguntar! ante la consciencia de la evasiva por respuesta en “el tipo de la casa”; la opacidad consustancial a la tauromaquia. Y poco, muy poco que proyectar, lo de siempre: “que la taquilla queda abierta”. Faltaba el reclamo (chasis de lo mediático que motoriza a una sociedad), sus principales actores… Y ¿por que no?, los que lo fueron y dejaron poso. Pero ni estuvieron ni se les esperaba. Posiblemente ni se les invitó ante la seguridad de la desidia toreril varada en el obsoleto anclaje que su único compromiso es sobre el albero y con sus avíos.

Del tono gris marengo de los cineastas “sobraos” en su autoestima, al refulgir, de un héroe veraz embutido en chispeante, como luz de neón. Pero caprichoso, individualista y egocéntrico: acomplejado ante la sociedad, receloso, y celoso, de sus colegas y reticente a cualquier evolución.

Sólo hay un sentimiento unívoco de lo que, en un larde vanguardismo, llaman “el sector”: el victimismo; que autodegrada su grandeza.

Las comparaciones son odiosas pero marcan referentes.

¿Qué, que hacemos? Resucitar a Juncal y que tome nota.