7 de junio de 2010

Feria del Aniversario (Reflexión)

En tan solo cuatro días, y seguidos, han salido al ruedo venteño, al menos 15 toros entre excepcionales y de premio, con nota alta y otros notables, todos de triunfo y media docena de toros posibles para cortarle la oreja o reivindicarse en Madrid.

Incluso con otro ambiente y toreros menos desmotivados la simplona corrida de Valdefresno del lunes hubiera lucido más. Así mismo como dos toros de Vellosino el martes dentro de un encierro con carnes, cuernos y demasiado adulto. 3º y 5º merecieron mejor trato, aunque la afición se lo reconoció con sendas ovaciones.

Fue a partir del miércoles poniendo colofón la tarde de ayer sábado para cerrar con broche de metal, más o menos precioso, lo que algunos predecían hojalata.

Una corrida de El Cortijillo, con tres toros de excelente y alta nota, 4º,2º,5º, y uno más que notable, el 3º. Con 1º, de Lozano Hnos complicado pero encastado y 6º noble pero humillando mucho. En cuanto al toro, la corrida de la feria, posiblemente. Y además excelentemente presentada.

Otra de Victoriano del Río con otros tres ejemplares encastados y con clase, excepcional de clase el 4º, y con más motor 2º y 5º. 3º y 6º nobles, dañado por le picador el tercero y algo descoordinado el 6º pero ambos muy aprovechables. El primero dijo nada, ni de presencia ni de juego, sin embargo dejó estar.

La de Cuvillo se desgastó mucho en el caballo, más por emplearse y quedarse en el peto que por castigo los cuatro primeros. A los dos últimos si se les pegó duro y aunque nobles terminó por faltarles empuje y también una lidia más acorde a sus condiciones, sobre todo el 5º, buen toro.
El 3º es de los de premio, por bravo. Aguantó los cinco quites, quizá el suceso de la feria, y duró más de lo esperado en la muleta. Y el 2º tenía un pitón izquierdo de cortijo.
1º y 4º, nobles pero apagados.

Y no desentonó la corrida remendada de La Palmosilla con dos ejemplares para abrir plaza de Torrealta, con poder, presencia y cuernos. Con movilidad y motor el primero, más templado el segundo.
De los de Palmosilla destacó el noble 5º y
dejandose el 3º. Más complicado el 4º.
Bueno el sobrero 6º de Moisés fraile. Total 4 para 5 toros posibles.

Sangre Núñez, sangre Domecq. Primas hermanas. Como “atanasios, lisardos” de Puerto de San Lorenzo, Dolores Aguirre o Bayones.
Este San Isidro pasado ha sido uno de los menos densos en corridas toristas, ni siquiera la semana llamada como tal que cerraba feria, que al contrario que en otras ocasiones ha sido más que aceptable de juego: Cuadri, Samueles, incluso los Palha, dos de cuatro.
Pero en más de un mes de toros entre Comunidad, isidrada y Aniversario la palma se la han llevado lo que en el argot del aficionado, el que se autotitula como tal, presume de ello u se arroga una sapiencia y entendimiento superior a la media; en su lenguaje un tanto peyorativo denominan como ganaderías comerciales, babosas, para figuras y figuritas, para poder cortar el cupón, picar billete y seguir temporada hasta las sesenta, setenta o más corridas.
Mientras que esta plaza pone la proa a los hierros que están en todas las grandes ferias se flagelan porque no hay más, o no hay, “saltillos”, “albaserrdas”, “santacolomas”, “pabloromeros”, cebadagagos”, “prieto de la cal”, etc. Hacen sus listas negras y blancas y así pasa.
Destacó una pancarta, en el sol alto, durante la lidia de la corrida de El Cortijillo que rezaba “vaya mierda de ganadería”. Perdón por ser fiel a la textualidad.

Los toreros no es que hayan sido especialmente brillantes en esta feria si no su lacra.
Pero miren por donde aquellos aguerridos tan apreciados en Madrid este año han gozado de hierros comerciales, y el resultado es que con ellos han naufragado.
Antes se hablaba de Madrid como la primera afición del mundo y se adornaba el dicho “de Madrid al cielo “…pasando por Las Ventas.
Ahora, desde que esta afición, supuesta, instaló sus caprichos y coacciones el paso por Las ventas es de Madrid al infierno.
El follón y la bronca con consignas premeditadas es como la mentira que tiene las patas muy cortas.
A ver cuando La comunidad tan presta a escucharles y complacerles hace el completo y descubre una cerámica en el 7 y los altos del 6 y el 5 A Pinocho.
Presumen de ser de Madrid, pero tengo dudas que sean del mismo Madrid. Y es que refiriéndose, seguro, a estos “aficionaos” ya lo dijo Cervantes: “Gente de pueblo, gente ignorante”.

FOTOGRAFÍA: Paloma Aguilar

Resúmen Feria del Aniversario

La Feria Aniversario ha supuesto una pequeña brisa de aire fresco y una brizna de esperanza. La semana ha sido entre aceptable y buena. Algo que debería ser normal en esta serie de ciclos se hace excepcional, y aunque muy al final bienvenida sea.

Hasta el rabo todo es toro.

Y el toro ha sido el gran protagonista que ha puesto colofón a un serial con muchos y buenos ejemplares que no encontraron la réplica en los toreros, figuras y no figuras durante todo San Isidro.

En la feria Aniversario los toreros trataron mejor a sus oponentes, hubo un mayor equilibrio y los resultados sin ser espectaculares, con la mitad, hubieran valido para que estas cinco semanas no resultaran tan frustrantes propiciando un ambiente catastrofista que no ha permitido, en general, analizar los hechos en profundidad, ni escrutar la letra pequeña.

Ha bastado que Juan Bautista, mucho mejor que ayer, pero menos que antes de ayer, entiéndase año 2007, compuesto y fresco de cabeza, para que al tran tran con dos espadazos eficaces cortara dos orejas justitas y abriera la Puerta grande por primera vez y única respecto de los toreros de a pie.

La gran tarde de Castella el jueves nos instalaba en un pasado muy reciente de ilusión. Pisó la plaza con su categoría de gran figura, tuvo que cortar tres orejas, pudo abrir la Puerta grande con dos, y al final fue una. Cierto es que contó con un gran lote de Victoriano del Río pero no lo es menos que su entrega, estoicismo, quietud y el manejo de los trastos con capote, respondiendo a Perera en un pique capotero en edición reducida, y muleta sobre todo en la faena a su primero y el vibrantísimo y largo, muy largo, inicio de trasteo del quinto. Ahora podremos discutir si en este se desfondó, si el toro acusó el achique de espacios al que le sometió el torero en el tramo final y demás. Pero este es el Castella que argumenta su condición de primera figura.

Un sándwich de sensaciones toreras para disfrute de los aficionados que tuvo su prólogo en la corrida de Beneficencia con las mejores versiones de ambición y capacidad de Daniel Luque que dio una vuelta al ruedo orgullosa y retando en capote a Morante de la Puebla estando a la altura en una fase de cinco quites que constituye el momento memorable de todo el ciclo, y quizá haga historia, en el que el toro de Cuvillo cobró su protagonismo y puso su montaña de arena.

El epílogo de esta trilogía de festejos que pivota en torno a la actuación de Castella, llegó el sábado con la mejor corrida, buena, muy buena, más que mejor, del largo mes: la de Cortijillo.

La tarde en que se abre la Puerta Grande comentada y que debió hacerlo Miguel Abellán por madurez, cabeza y disposición, por lo mucho y bien que toreó a un toro, noble, encastado pero con mucho que torear, y por lo tanto capaz de descubrir a cualquier torero en precario. Esta vez fue la espada la que abortó el triunfo pero no una de las vueltas al ruedo, no ha habido muchas, de autentica ley, de las de que, antiguamente, en Madrid, servían para darse una vuelta a España por las grandes ferias.

De por medio, el viernes, El Fandi se mostró serio y templado con el capote y la muleta. Curiosamente no estuvo redondo en banderillas y cuando más falta hacía, en su segundo, la espado no fue el habitual cañón, pero ha pasado por Madrid, como lo que es un torero maduro y autorizado para todos los públicos.

De lo demás:
Morante con toros flojitos, dejó sus destellos, a punta de gas y ganas de verle. Madrid está con él. Caso parecido al de Curro Díaz con un toro, tercero de Vellosino, al que muchos hubieran querido ver en la muleta del de La Puebla.

Cayetano tuvo arranques, ramalazos de coraje y empaque. Vistoso y artista en el quite al toro de Morante, pero su primero llevaba triunfo en sus embestidas a izquierdas y este no se produjo. A Javier Conde le tocó otro toro, de Vellosino, que se fue, aun a fuer de pegar cinco a seis muletazos sueltos de cartel.

Juan Mora derrochó torería y sentido de la lidia sin suerte con su lote ni con un público que no se enteró o no quiso.

Perera quiso y mucho. Fue el quien le puso las pilas a Castella, pero ese querer, con toros flojos pero con bondad, evidenció falta de pulso, temple en las muñecas que es el indicio que marca el estado de un torero.

Uno del os grandes toros de la semana fue el cuarto de Victoriano del Río que afloró a un Fundi dubitativo y disperso.

Tampoco anduvieron redondos los acostumbrados a corridas duras con animales a contra estilo como Urdiales con el cuarto de Valdefresno y Rafaelillo con el primero de de Torrealta. Macías, el menos afortunado de la tarde de Cortijillo anduvo agarrotado y presentó muchas dudas, incluso sobre su contrastado y justamente cantado, en Valencia y Sevilla, valor.

Tejela se afligió cuando iba en son con el sobrero sexto de Moisés Fraile, y los esfuerzos de una tauromaquia por pulir de los jóvenes Tendero y Pinar pasaron desapercibidos por la sosería de los Valdefresno y que esa tarde, la primera de la semana y del Aniversario el público no tenía el cuerpo para más ruidos que protestarlo todo.

Como sería que en tarde de calor sofocante y bochorno en el momento que apreció una nube tapando el sol, y el siete, y el seis y el cinco, protestaron porque ello lo que habían pagado era eso: sol… se fue unos segundos el astro rey y antes de sentirse aliviados se enfadaron.

Así es esto.

FOTOGRAFÍA: Paloma Aguilar

2 de junio de 2010

Aniversario: Carnes y cuernos, ¡el toro de Madrid!

Segunda corrida de la feria Aniversario. Casi lleno en los tendidos en tarde muy calurosa. Corrida de El Vellosino, fuerte, poderosa, con una media de 600 kilos, ni una gota de casta brava.
El primero se movió en los capote dando oportunidad de lucirse a Juan Mora. Toro “amplio”, grande, huesudo, con dos “leños”, fue remiso a embestir en la muleta. Mora le provocó consiguiendo sacarle muletazos estimables pero sueltos al no repetir el toro. Abrevió el trasteo ante las pocas opciones del animal y pinchó varias veces antes de descabellar tres veces a toro “tapado”. Sonó un aviso y el público protestó el mal manejo de los aceros. Algo más reunido pero grandón y tremendamente astifino fue el cuarto. Toro engañoso, viniéndose pero quedándose debajo, buscando; sin regalar nada. Juan Mora le anduvo firme, seguro, dándole buen trato intentado extraer muletazos de cada arrancada y llevándole, con exposición. No se enteraron. Montó la espada, siempre sale con la de acero, y agarró una estocada entera que necesitó de descabello.

Javier Conde pasó desapercibido con el capote ante toro muy alto y “montado” que, sin mala condición, no terminó de definirse ni en los caballos, manso, ni en la lidia del tercio de banderillas. En la muleta se vino, por su cuenta, a la querencia. Conde se lo llevó al tercio, se dobló con él y fuera de la raya lo llamó por el derecho. Toro de costoso desplazamiento, el torero desistió pronto, le dio aire con la muleta en dos pasadas y se fue por la espada. Afligido a la hora de matar lo intentó varias veces a “paso de banderilla” pinchando y provocando el rechazo popular. Descabelló por dos veces, sonó aviso y hubo bronca. Abanto, yendo varias veces al caballo, el quinto el picador se ganó una bronca por picar, cosas de Madrid. Descompuesto el toro y descompuesto el torero, al principio, se hizo el ánimo y lo pasó con buen aire por el derecho, quizá con excesivas pausas a toro venido abajo, en sus “humos, cuando se sintió medio podido. Pero el personal quería bronca y no renunció a sus premeditaciones. Conde les dio argumentos con la espada. Sonó aviso y se aplaudió al manso.

Salió el tercero con reacciones raras. Como perdiendo la vista. Quiso estirarse en lances Curro Díaz siendo desarmado. Derribó desveces al picador y en banderillas se desmonteró Montoliú por un par “marchoso” y de mérito, clavando reunido y arriba. Pronto el toro en la muleta fue rompiendo hacia adelante y Curro Díaz haciéndole las cosas bien y a favor. Toreo en redondo con cadencia y mano baja a toro protestón cuando le achicaba los espacios. Más complicado al natural por los cabezazos que pegaba llegando a despojarle de la muleta. A partir de ahí el toro comenzó a topar y el trasteo perdió vuelo. Lo pinchó antes de agarrar una estocada ejecutada con gran decisión. Se aplaudió al toro sin saber por qué y Curro saludó una fuerte ovación. Brindó el sexto al público entre ovaciones, sin que antes hubiera pasado nada. Animal de no mala condición y queriendo humillar se acabó pronto. Díaz lo quiso llevar por abajo y entre un desarme y algun enganchón le pegó pases buenos en series cortas pero el toro se negaba a repetir. Epílogo con naturales de frente de uno en uno de corte artístico y buena factura. Lo pinchó, el “buey” huidizo recorrió plaza al hilo de las tablas, dos vueltas. Se le fue la espada abajo, después.


FOTOGRAFÍA: Juan Pelegrín

1 de junio de 2010

Aniversario: 6 bóvidos, 2.000 pases y 23.000 bostezos

Feria del Aniversario, ¿Cuál?, pues según mis cuentas el 79º de la inauguración de la plaza, más o menos, porque el día exacto fue el 17. Lo cierto es que esta feria creada para compensar un pliego de condiciones erróneo, en el sostenella y no enmendalla por parte de la C0munidad, es una feria impostora. Sin embargo, la plaza se llena, sin que sea obligatorio sacar el abono para mantener la titularidad. Misterios de Madrid, donde todo son quejas y pancartas, pero con la boca chica.

Corrida con el hierro de Valdefresno, bien presentada y con hechuras, insulsa, descastadita, sin molestar pero sin deslizarse.
El primero tuvo nobleza y medio recorrido, sin mucho ímpetu. Diego Urdiales le pegó buenos pases de inicio. Como se le corrigiera la colocación, desde el “tendido ilustrado”, en los segundos muletazos el torero, sumiso y claudicante ante un sector que le apoyó incondicional cuando su condición de pobre era solemne, rectificaba terrenos y se perdía el concepto de ligazón. Con el toro metiendo la cara, con el celo justo, y los muletazos, por buenos que fueran, de uno en uno, la sensación es que el triunfo se le fue en divagaciones. Pinchazo y estocada algo trasera y desprendida para hacerse el silencio.

Mansote, de embestida corta y pesada fue el cuarto. Tardó Urdiales en coger el punto, en la corta distancia y con demasiado punteo de la muleta. Hubo un momento en que con la mano baja le pudo al animal y este se fue a tablas. Volvió a los medios y ninguno de los dos estuvo a gusto. Toro rajado y torero queriendo; el público ni quería, ni sabía ni entendía para al final descomponerse todo. Pinchazo, media, descabellos y aviso.
Rubén Pinar se hizo aplaudir por unos lances de recibo ceñidos y limpios. El toro metía la cara pero con viaje muy soso y la cara a media altura, sin clase, pero dejando estar. Pinar no se amedrentó por los reventadores y le aplicó su tauromaquia, que dicho sea de paso es primitiva. A lo suyo se afanó en pegar muchos pases, unos más templados, otros más limpios ente algún enganchón pero siempre toreando algo “por fuera” y diciendo muy poco. Pinchazo y más de media atravesada.
Parado llegó el quinto a la muleta de Pinar. El torero hizo un esfuerzo por agradar, sin aburrirse, pero no era la tarde propicia. Mató de pinchazo y estocada corta.
El tercero estaba resentido de los cuartos traseros y fue protestado. Antes se había lucido en lances y vistoso remate Miguel Tendero. El toro pasaba y el torero le acompañaba la embestida con cierta limpieza y ligazón, pero sin alma ni expresión. Fue labor larga y en ningún pasaje levantó más e unas cuantas palmas agradecidas. Lo pinchó reiteradamente y sonó aviso.

La tarde discurría soporífera. El calor y bochorno hacían mella, sobremanera en los tendidos de sol, lógico. Mediada ¿la lidia? Del quinto se animó el cotarro con cambios de improperios entre los tendidos más próximos del sol y sol y sombra. Poco importaba el toro sexto y Tendero como toda la corrida. Este sexto quiso empujar para adelante y Tendero le dio sus tiempos y su lidia. Series cortas, mano baja y llevarlo sin un aplauso alentador. Se rajó el toro y todo terminó como se pretendía, mal ambiente. Entre los toros, toreros y público lo consiguieron. Enhorabuena.

FOTOGRAFÍA: Paloma Aguilar