27 de mayo de 2010

San Isidro: Aguilar, dos, y Bolívar, ovaciones sinceras

21ª corrida de abono. Lleno en tarde ventosa, mala para los toreros, y gris, tontorrona. Dicen que en tardes como esta los toros acusan, entre nostálgicos y depresivos, lo plomizo de la meteorología, tal cual humano, no dejan de ser seres vivo, y que atemperan su fiereza, en este caso se domesticaron tanto que, sin fuerzas, tres fueron devueltos por diferentes causas. Pasó con el primero de Javier Pérez Tabernero, la corrida pasó completa, un animal pastueño, con ganas de embestir y emplearse pero muy blando. El Fundi intentó estabilizarlo, pero allí no había emoción y abrevió. El cuarto fue toro noble, repitiendo, con las fuerzas justas. Fundi le hizo un trasteo limpio y ligado por ambas manos, de menos a más, en los medios, con toreros remates de las series, pero por lo que fuera no terminó de tener gran eco, quizá porque el público espera El Fundi de “guerra”. Toro aplaudido y palmas al torero.

Un turno, cuatro toros
El segundo Salió corretón, muy en “Atanasio” –precioso de hechuras y con no mala condición-, e intentó saltar al callejón, quedándose en el intento por falta de fuerza. Luego se pegó una voltereta y terminó por ser devuelto. El sobrero lucía el hierro de Domínguez Camacho, toro de excelente tranco ante el que se lució con el capote Sergio Aguilar, pero la intentar un quite Bolívar el toro se “rompió”: devuelto, fue apuntillado, y ovacionado en el arrastre. Segundo sobrero, de Torrehandilla, cinqueño “pasado” y con cabeza camarguesa. Con poca fuerza, se la gastó en dos entradas al caballo, salió cayéndose…y al corral. Aguilar par su cuarto toro de este turno, segundo de la tarde. Ejemplar del Conde de Mayalde, también “veterano” que se empleó en la cabalgadura. Noble pero defendiéndose, echando la cara a las nubes, en la muleta, de inicio le pegó una fea voltereta a Aguilar que, sin mirarse (llevaba un puntazo), le llevó templadito y lento, suave por bajo en muletazos estimables y meritorios por lo corto que se quedaba el toro, “tobillero”. Lo pinchó para dejar una gran estocada. Saludó una cálida y merecida ovación. Quinto de embestir cansino pero yendo y repitiendo un par de series, luego se descompuso. Aguilar le fue haciendo las cosas muy bien mientras “se dejó” y lego se pegó un serio arrimón que, aunque tarde, fue reconocido. Un desarme enfrió el reconocimiento. Mató por derecho de estocada en buen sitio. Otra ovación, fuerte, tuvo que saludar.

Bolívar, corazón de Rincón
Bonitas hechuras lucía el “burraco” tercero. Bolívar brindó a El Fundi. Toro alegre viniéndose de largo, lo citó en los medios varias veces y cuando se decidió a aguantarlo y bajarle la mano, llevándolo, toro con gran empuje y transmisión (no fácil, con mucho que torear) brotaron las ovaciones. Lo intentó pir el izquierdo a toro más brusco y le buscó el derecho para otra serie con vibración. Expuso, valiente, se volcó en la estocada que quedó tendida. Valor, ganas, decisión y entrega, pero faltó algo, ¿qué? Toro ovacionado y Bolívar, que había escuchado un aviso, también lo fue, saludando. En el sexto se aplaudió mucho la labor del picador Leiro. El toro no se había definido en los primeros tercios y pareció dañarse al salir del embroque del segundo par de banderillas que se acrecentó con “volatín” en el primer muletazo. Definitivamente el toro no pudo. Bolívar lo intentaba a media altura pero cualquier “toque” el animal lo acusaba perdiendo las manos o derrumbándose. Sin opción mayor que matarlo y lo hizo con decisión.

FOTOGRAFÍA: burladero.com

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