31 de mayo de 2010

San Isidro (REFLEXIÓN)

Ha terminado San Isidro, parece mentira. Todo acaba. La letra grande concluye que la Feria ha sido un fracaso. Tan solo se han cortado cinco orejas de la cuales dos fueron devueltas en las actuaciones posteriores al festejo que se cobraban, casos de Curro Díaz y Perera, que lo había hecho por una emotiva voltereta, y otra la de El Cid, la arrancaba el de Salteras instalado en “números rojos”. La última, conseguida por Robleño, fue meritoria pero después de estar en un tris que se” le fuera” el toro de El Torreón. Así, queda como única muestra de trofeo a ley el conseguido por Rafaelillo.

Se dirá que ha fallado el toro. Pero no es así. A pesar de la sensación de inseguridad sobre si la corrida del día se iba a lidiar completa o no, o incluso sustituida completa como la de Adolfo Martín.
Lo cierto y verdad, en año muy complicado para rematar los toros por la dureza climatológica del invierno pasado que ha imposibilitado el manejo convenientemente pautado para una puesta natural cumpliendo unos plazos lógicos, es que ha habido “despensa” suficiente que no sólo ha garantizado el normal desarrollo de los festejos, si no que, en un primer y somero análisis, sin ser del juego pretendido a priori, con planteamientos de máximos, el elemento toro presenta un nutrido elenco de ejemplares en el que si bien, no destacan muchos o ninguno por su redondez de trapío, hechuras y comportamiento, ni una corrida completa o cuasi, la lista de toros con actitudes para posibilitar triunfos, mayores o menores, es amplia.
La encastada de Dolores Aguirre con dos toros de premio y el reverdecer laureles de Cuadri, son datos positivos a la vista y con la lupa de sus lecturas más profundas. Como la bondadosa de Los Bayones que supone una recuperación, esperemos que no efímera, de un hierro antaño cotizado por las figuras. También el espectáculo, a más, de la mitad de la corrida de Samuel Flores. Un par de toros de Palha lavan el honor de irresponsabilidad del Sr. Folque por querer acaparar Madrid, Sevilla y Bilbao en el lapso de un mes, en corrida remendada con dos toros más que notables de El Torreón, con cabezas y trapíos no aptos para figuras. Dos toros extraordinarios, de Javier Pérez Tabernero en corrida desgraciada.

Toros correspondientes a toreros modestos o casi desconocidos y veteranos de “guerras” con necesidad de mejorar su estatus que no han sabido o podido aprovechar su oportunidad. Destaca negativamente en este grupo, por ser uno de los toreros base de esta feria El Fundi que se da la mano, como veremos más adelante, con las figuras del escalafón, y es que Fundi es una figura, y así ha sido tratado en este San Isidro.

Y si el comienzo de la feria fue frustrante no es menos cierto que en los primeros días se “fueron” algún toro de Salvador Domecq, Bañuelos, Parladé y Alcurrucén., de los que se acordarán Juan Bautista, Uceda, Urdiales, El Cid, etc.

Las figuras gozaron, sobre el papel, de la corrida de El Puerto, que destaca en la feria como triunfadora. Tres toros de Cuvillo, dos o tres de Juan Pedro con un remiendo notable de Gavira, un par de ejemplares de Garcigrande, uno de Ventorrillo, otro de Domingo Hernández, etc. Unos pocos.

Y salvo El Juli, mal con la espada y Morante sin toros, ni El Cid en su conjunto con la oreja del “perdón” como último grato recuerdo, ni, en mayor o menor grado, Castella, Perera, Talavante, Cayetano, Luque o Pinar han estado a la altura.

Además de Rafelillo, mención destacada para los rejoneadores, como casi todos los años y como en casi todas las ferias. Leonardo ha sido el triunfador de la feria, ahora nos ocupamos de ello, y Ventura ha rayado a su altura y compromiso de figura.

Comentadas las orejas al principio de esta reflexión, con tanto toro embistiendo el balance de lo positivo es rácano: con la corrida más sinsorga, Pereda, la garra de Fandiño y Morenito de Aranda, espléndido. Javier Cortés, confirmó que quiere ser torero. La macicez de Sergio Aguilar, la cara oculta de Padilla, que no es del gusto de Madrid, la espada de Eugenio de Mora y las maneras de David Mora que educó, enseñó y descubrió el que luego se proclamaría como toro de la feria, el tercero de Cuadri.

Pero con ser pírrico balance no es el mayor problema diagnosticable.

Este es el problema: las figuras no han dejando eco ni huella, si no todo lo contrario, y son el reclamo de un público cada vez menos buen aficionado y que, en consecuencia, desestima más al toro.
Y es que hay un dato claro a colegir. Repetimos, conclusiones provisionales de domingos anteriores elevadas a definitivas:
Los que cada vez embisten menos son los toreros, y de las figuras alguno, uno o ninguno.

Cosas que lamentar y también cosas y actitudes lamentables, en el ruedo, mencionadas, y fuera de el porque Fiesta y toros es todo, algo más que dos horas y media de espectáculo derechazos y naturales.

Lamentable ha sido el pronunciamiento del jurado de Taurodelta, en principio importante por estar representados los jefes de sección de las principales tribunas, y representantes del asociacionismo y abonados taurinos, autoridad, facultativos etc.
La decisión de gran parte de ellos de dejar desiertos el de triunfador de la feria, la mejor faena y el torero revelación es de una gran irresponsabilidad y de una falta de sensibilidad por las pequeñas cosas, más un indicio que tales personajes también se mueven como malos aficionados por la lectura global de una feria en que fallan las figuras que parece son los únicos que les motivan.
No me gusta que los premios, sobre todos los principales se queden desiertos. Siempre hay cosas, y me parece un desprecio a quienes han destacado por encima de sus posibilidades cuando ha sido una feria de la mayoría por debajo de las suyas y lasque se les han brindado. Razón de más para valorarlo.
Con este panorama las figuras y las promesas pueden seguir tranquilas, nadie les pide responsabilidades y se cortan las alas y las ilusiones de triunfadores a otros toreros que se la han jugado en pos de un reconocimiento

Las corridas de rejones entran en el abono y se pagan al mismo precio que las corridas de a pie.
Leonardo Hernández ha Abierto sus dos tardes la Puerta Grande, la última asumiendo y arriesgando en una sustitución, y ha cortado cinco orejas.

El “reglamento” de tales premios no discrimina a los rejoneadores para optar a triunfador de la feria u otros premios. Leonardo solo obtuve un voto, adivinen de quien fue…servidor.

Sobre la mejor faena no se explicita si ha de ser redonda, por los dos pitones, si hay que pegar un número de derechazos o naturales y algún kikirikí. La mejor es la mejor, la que sobresale. De ahí el dicho: lo mejor es enemigo de lo bueno. Pero el premio reza así, la mejor. Y la mejor, puede ser discutible la ha habido porque se han realizado de los matadores de a pie 108.
La más votada ha sido la de Rafelillo con 8 votos, le faltaron 4 o 5 sensibilidades para que se le hiciera la justicia que no se ha hecho con las sustituciones.

En cuanto al torero revelación, se entiende es destinado a premiar el mejor y mayor esfuerzo de un confirmante, o un debutante en San isidro, o algún torero joven poco placeado en la feria. Apenas hubo votos, si es que hubo más de uno, o sea, servidor, que se inclinó por Javier Cortés.

Dolores Aguirre también se ha quedado sin premio.

Por ello, por que no basta con lamentarse, ya les anuncio que en este primer año de la Divisa, todavía no cumplido, con la extensión de 60 minutos, y sin renunciar a institucionalizarlo, pero este año de forma puntual como rebeldía ante tanta falta de sensatez y delicadeza, La Divisa proclama a sus triunfadores:
Leonardo, Rafaelillo, Javier Cortés, Puerto de San Lorenzo y Dolores Aguirre.
Nos buscaremos la vida para encontrar un patrocinador, y si no la entrega será tan modesta como de admiración sincera a los premiados.

No me hace falta refugiarme en ningún jurado. Asumo, como director de este espacio la responsabilidad de designación de triunfadores.

Ya saben como pienso: los jurados se reúnen con el propósito de fallar, y generalmente fallan. Vamos, más que una escopeta de ferias o una viagra caducada.

FOTOGRAFÍA: Juan Pelegrín

No hay comentarios: